<< Volver a liderazgo
OCHO ERRORES QUE COMETEN LOS MÚSICOS Y
DIRECTORES DE ADORACIÓN QUE FRENAN LA UNCIÓN
Por Bernardo Stamateas - Ministerio Presencia de Dios
5. ADORACIÓN COMO ALGO AISLADO DE MI VIDA
¿Cuántos alguna vez se sintieron en la adoración como muñequitos de torta? “Ahora levanto el brazo, ahora las dos manos, ahora cierro los ojos.” Sólo falta alguien con la manijita dandote cuerda.
Porque cuando los músicos o los que dirigen, vienen a la iglesia y no adoraron en sus casas, no son adoradores. Porque unción corporal siempre se activa por unción privada. Cuando sos un adorador y vas a la iglesia, no tenés que ponerte a orar ahí, vos ya tenés que venir a dirigir. Si vos no tenés unción privada, podés tener la voz más linda, pero no vas a impartirle nada a nadie.
La adoración corporal, o sea la unción que cae en el cuerpo de la iglesia, no sirve de nada si cuando vos salís de la iglesia no activa tu unción o tu adoración privada. Es decir, adoración privada y adoración corporal se retroalimentan mutuamente.
¿Cómo sabés que una persona entró en unción de adoración? Porque cuando viene a la iglesia puede adorar al Señor porque ya adoró en su casa. Y cuando se va no está a los insultos en la esquina, sino que lo que le pasó en la iglesia le activa su búsqueda privada del Señor.
La adoración se vuelve algo mecánico cuando no hay una adoración personal.
<< Volver liderazgo cristiano