<< Volver a liderazgo
OCHO ERRORES QUE COMETEN LOS MÚSICOS Y
DIRECTORES DE ADORACIÓN QUE FRENAN LA UNCIÓN
Por Bernardo Stamateas - Ministerio Presencia de Dios
2. VENIR, TOCAR E IRSE
Hay gente que se enamora del instrumento: tocan el pianito, pero el día que le sacás el pianito, no van más a la iglesia. Porque venía para tocar el pianito, venía para estar en el coro o para dirigir. Se enamoraron del instrumento o del rol, en vez de enamorarse del Señor.
Hay músicos que vienen, por ejemplo, tocan y después que tocaron se ponen a charlar entre ellos. Es como que dicen: “Ya terminé de hacer lo mío, así que cuando me vuelvan a llamar, vuelvo a tocar.” O peor todavía: los músicos vienen, tocan y después se van todos al baño. Y entonces se empiezan todos a mover, o les agarró sed o tienen fatiga crónica, etc.
Me acuerdo cuando estaba en Estados Unidos en cierta iglesia, los músicos estaban tocando y alabando. Cuando termina la adoración, el pastor me presenta, yo predico, digo: “Bueno, ponete de pie y le voy a pedir a los músicos que vengan. Vamos a adorar” y uno de abajo me hace señas de que no. Le digo: “Si, si, vamos a adorar. Una música de adoración”, ¡pero se habían ido los músicos! Entonces pasa el pastor y me dice: “No, pastor. Lo que pasa es que ellos se cansan y entonces se fueron”… O sea, ¡tocaron y se fueron! Y yo le dije al pastor cuando terminó: “Si fuese en mi iglesia, se van ¡pero no vuelven más, hermano! Se van de verdad” Venir y tocar. Es decir, no son parte.
Otro ejemplo, los músicos tocan, pero cuando viene la parte de la ofrenda se hacen todos los distraídos: “No, yo ofrendo con mis labios.” Porque piensan: “Yo vengo, toco o canto y me voy.”
<< Volver liderazgo cristiano