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Mi pasado me condena

Pastora Ana Castets

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Algunas personalidades la Biblia a los que su pasado los condenaba:

Pedro, lo reconocen en el templo
Jesús, “¿No es este el hijo del carpintero?”
David, manda a matar al esposo de Abigail

La condena viene porque hay un veredicto de culpable.

  Lucas 7:36-39 “Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con perfume. Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora”.

Esta mujer es una mujer con un pasado que la condenaba.


No necesariamente este tipo de pasado produce condena en la vida de una persona. Hay pasados de culpa por lo que hiciste y también por lo que no hiciste.
Por ejemplo: Cuando una mujer le grita a su hija: “sos inútil, no servis para nada”, es en relación a lo que mamá espera de esa hija. El mensaje transmitido es que la vida de que las personas valen cuando hacen lo que se espera de ellas o por el contrario se la considera inútil. Tantas veces se lo repiten que termina considerándose valiosa o despreciable según sus éxitos o fracasos y según la opinión de los demás, habiendo esto dañando su auto estima.

Algunas características de estas mujeres

  • Son mujeres que dejaron las riendas de su vida en manos ajenas. Viven infelices y creen que su felicidad la alcanzarán cuando logren ciertas metas.
  • Son esas personas que viven pendientes de qué dirán y se esfuerzan por modificar su manera de ser y sus creencias a fin de agradar y ser aprobadas por los demás.
  • Son personas que desde niñas tuvieron que aceptar la opinión de los padres y maestros sin protestar y en la edad adulta consideran la palabra de otros como “la verdad”.

Si tu valor no pasa por las victorias que obtenga o por la opinión de los demás, ¿Cuál es la razón con la que contás para sentirte bien y contenta con vos misma? La respuesta a ésta pregunta es: “Soy, soy la que soy. Es tiempo de aceptarme y amarme por quien soy”. Así podrás trabajar con tu vida de adentro hacia fuera, no al revés. Vivir la vida tiene que ser tu propósito fundamental, la vida que Dios proyectó para vos.

Cuidando la estima

Los sentimientos que depredan la estima se originan en el concepto que vos tenes de lo que es bueno, importante, admirable y lo que es malo, insignificante, despreciable. Cambiar esos conceptos por otros no es imposibles ya que Dios nos permite crearnos.

Cuando digas “me gustaría…”, si te viene alguna duda de que podes lograrlo preguntante: “¿Por qué no?”. Seguramente tu respuesta a esa pregunta sea un prejuicio que vos tenes. Por ejemplo: “quiero andar en bici y no tengo una, no la consigo, no puedo”. Pero si se trata de esfuerzo, y te das cuenta que el no puedo es idea, deja de dar vueltas y perseguí el objetivo anhelado.

No te quejes, busca la salida

“El pasado me condena” parece ser la trama bajo la cual la gente desarrolla su vida.

Cuando las críticas vienen de los padres, se convierten en verdades. Entonces surgen los justificativos, los usas para justificarte “Yo soy así porque…”. Y lo usas de excusa para disimular la manera negativa de ser.

Las personas se definen y actúan tratando de demostrar que es como dice que es.

Muchas veces no son mas que excusas para no esforzarte por ser mejor. Entonces usas esos justificativos, te quejas o culpas el pasado para no tener que esforzarte mas.

Todos conocemos personas que físicamente no son muy destacados, hasta tienen algún defecto importante y sin embargo son felices. ¿Por qué pasa esto? Porque no viven mirando sus deficiencias, no se compadecen ni se detienen por el qué dirán. Sus actitudes nacen de su ser libre.
            No dicen “Tengo que ser…”, sino dicen “Soy…”.

Destruir el pasado antes de que el pasado me destruya

  • Pensá en los que influyeron negativamente: No te ayuda para nada  culparlos toda tu vida, no te trae resultados ni te hace feliz. Tenes que lograr soltarlos y perdonarlos.
  •  Romper los conceptos negativos que aceptaste. Tenes que cambiar esas palabras que vos le creíste a los demás que dijeron de vos. Hay aspectos en los que debes madurar, aspectos que antes no te interesaron aprender pero que hoy traen mucho crecimiento en tu vida.
  • Determinarte a ser quien eres. Tenes que decir siempre “soy así y seré siempre así”. Empeza a hacer cosas de acuerdo a quién decís que sos. Deja la timidez y saluda a la gente, deja los rencores que te atan y seguí adelante.
  • Destruí la cárcel del pasado. Seguir atormentándote con los recuerdos no te sirve. Lo hecho no es posible deshacerlo. Fijate que mientras sigas encarcelada entre los muros de un pasado negativo, vas a seguir obrando de la misma manera.

Una mujer que se amarga por que todos la pasan por encima, porque nadie la ayuda, porque sus hijos no le obedecen, va a seguir igual y se va a comportare de acuerdo a lo que cree que es.  

Tu presente y tu futuro no pueden seguir siendo determinado por el pasado. Hoy el Señor viene con perdón sobre aquellas cosas que te separaron de tu comunión con él, y viene con sanidad en las emociones cuando logras entender que no sos lo que otros dijeron que sos sino que sos hija amada de Dios, mujer poderosa en Jesús destinada a alcanzar los sueños del corazón de Dios, libre de prejuicios para tomar tus propias decisiones y preparada para disfrutar cada día de tu vida. La vida es hoy y lo que vendrá y Dios dice que sus hijos vamos de poder en poder y de gloria en gloria. Creele porque ese es tu destino profético.

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